martes, 26 de abril de 2011

Música por Internet: ¿falta protección judicial o hay un modelo de negocios obsoleto?

Con motivo de celebrarse el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, el suplemento iEco de la edición digital del diario Clarín, publica un debate entre Guillermo Ocampo, director de Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), y Beatriz Busaniche, secretaria de la Fundación Vía Libre (organización sin fines de lucro que promueve la utilización del software libre). El mismo es útil porque aborda los temas esenciales relativos a las descargas por Internet no autorizadas por el autor: ¿sistema de gestión colectiva o autogestión en el amparo de los derechos de los artistas?, ¿Falta de protección judicial y legal o modelo de negocios obsoleto?, ¿Legalidad o ilegalidad de las descargas por Internet no autorizadas?, ¿Perjuicio económico efectivo o promoción de los autores?

¿Qué medidas propone la SADAIC acerca de las descargas
de música por Internet no autorizadas por el autor?


¿Qué alternativa a la SADAIC propone para administrar
los derechos de autor y dar cobertura social a los artistas?

1 comentario:

Mario dijo...

Hola.

O cambian el discurso o se les va a «rayar el disco»: «Para proteger los derechos de los autores en la era de las descargas, algo que en opinión de Ocampo ha afectado "seriamente" el negocio de los músicos, el director de la Sadaic defendió la necesidad de una protección judicial eficaz.».

El asunto se ha tratado ya, desde todos los ángulos posibles, y hasta existen estudios que demuestran que esa «protección judicial eficaz» que reclaman no sólo impide la innovación (sea en el campo que sea) sino que, en ocasiones, provoca muertes innecesarias:

Las patentes biomédicas reducen la innovación en un 30%
http://lasindias.coop/las-patentes-biomedicas-reducen-la-innovacion-en-un-30/

Volviendo a lo cultural que, seguro, es donde les duele a estos señores, hay experiencias de creadores culturales que demuestran que es justo al contrario de lo que dice la industria: los creadores ganan más «abriendo» sus obras al público... y ganan menos cuando insultan a sus potenciales compradores, cosa cada vez más habitual (y, pienso, debería haber alguna ley que persiga a los culturetas, endiosados, que se dedican a insultar).

Como ejemplo de alternativa a la forma en como la industria trafica con las obras de diversos autores, la experiencia de Juan Gómez-Jurado (http://www.juangomezjurado.com/es/Home.html) es clara, tal y como se cuenta en...

Huevos
http://ubikblog.wordpress.com/2011/02/07/huevos/

En fin. Quizá en un próximo futuro, con esta industria cultural ya fenecida, miremos atrás y veamos que todos esos discursos, errados e inconsecuentes (cuando no insultantes), sólo se trataban de la consabida pataleta de aquellos que se saben a punto de la extinción.