jueves, 31 de marzo de 2011

Nobuyasu Furuya Trio - Bendowa



Nobuyasu Furuya, multiinstrumentista japonés residente en Lisboa, acompañado por una sección rítmica portuguesa integrada por: Hernani Faustino en contrabajo y Gabriel Ferrandini en batería, toca free jazz de un modo sofisticado, refinado, pero sin perder visceralidad; vigoroso mas siempre controlado.
El nombre del disco, Bendowa ("Una conversación sobre la práctica sincera del camino"), proviene del libro escrito en 1231 por Dogen Zenji, el monje que fundara Soto Zen, una de las tres escuelas en el budismo Zen japonés.
Pueden destacarse: el track 4, con Furuya en flauta y tenor y un sólido aporte de la base rítmica, lleno de color; y el track 5, donde Furuya usa el clarinete bajo y el tenor, el más intenso. ****

sábado, 26 de marzo de 2011

Trespass trio - "...was there to illuminate the night sky..."



Recorre "...was there to illuminate the night sky..." un tono grave, urgente, en el cual el trio está decidido a hacer una declaración, un llamado de atención. Like a drum oficia a modo de preludio, donde los tintes bajos del saxo barítono y el contrabajo ejecutado con el arco anuncian los aires funestos que dominarán la música, introduciéndonos en Sad salsa in F, que se construye a partir del discurso severo de Martin Küchen en el saxo alto que, poco a poco, gana en intensidad sobre una sección rítmica que toca lo más cerca del groove posible en todo el disco; Zanussi times comienza con Küchen nuevamente en el saxo alto imitando un grito que evoca a Albert Ayler; Walking the dead tiene un cariz tenso, ominoso; "...was there to illuminate the night sky..." es un clamor sostenido, desgarrador, desolador; Strid comes es frenética, visceral, catártica; en The indispensable warlords el contrabajo interpretado por Per Zanussi marca un pulso inexorable, despiadado, y contiene otra intervención emotiva del saxofonista; mientras que en el final, la banda repite la composición que da nombre al álbum. Trespass trio logra, como pocos, una magistral transposición al plano musical de su discurso político. ****1/2

jueves, 17 de marzo de 2011

Michaël Attias - Renku in Coimbra



El saxofonista Michaël Attias logra suma expresividad no a partir de una interpretación vigorosa o vehemente, aún cuando la misma no carece en absoluto de tales atributos (v.gr., Sorry), sino por sutileza y sensibilidad, como si al tocar ejecutara delicados trazos, uno tras otro sobre un inmaginario lienzo, hasta alcanzar la forma final. Las improvisaciones parecen cavilaciones, la traducción en sonidos de lo que ocurre en la mente de una persona ocupada en sus reflexiones. El nombre elegido para denominar a su trio, Renku, proviene de una composición poética colectiva tradicional japonesa, también llamada haikai-no-renga, y pone de manifiesto la importancia que la interacción entre los miembros tiene en el abordaje de la música. Dos de las composiciones pertenecen a Attias, tres al contrabajista Hébert, una a Jimmy Lyons y la restante a Lee Konitz. En el comienzo, Creep se desarrolla minuciosamente en tiempos reposados; a continuación, tienen lugar el lirismo de Thingin', la abstracta Do & The Birds, Fenix Culprit, único tema en el que se incorpora el pianista Russ Lossing y el más intenso, Wels es una demostración de fluidez y dinámica en un tiempo medio y Universal Constant tiene un continuo groove impulsado por el contrabajo de Hébert. A modo de conclusión, repiten el primer tema, en esta ocasión con Hébert usando el arco para tocar al unísono junto a Attias. ****

sábado, 12 de marzo de 2011

Marty Ehrlich Rites Quartet - Things Have Got To Change



Things Have Got To Change (Las cosas tienen que cambiar), es el optimista título de este trabajo de Marty Ehrlich junto a su Rites Quartet, una banda que es una suerte de tributo a su mentor Julius Hemphill. Este álbum presenta la novedad de incluir dos composiciones no grabadas pertenecientes al desaparecido saxofonista: Dung y Slices Of Light. Es notable la interacción del grupo y el uso de la técnica de pizzicato por el chelista Erik Friedlander en Rites Rhythms y Song For Tomorrow; el tono nostálgico de Some Kind of Prayer, con James Zollar en trompeta mutada; y la emotividad, el matiz grave de From Strength to Strength. En el final, una remozada versión de Dogon A.D., el clásico de Hemphill. La música, que tiene la profundidad de una oración o un exhorto y la alegría y la vitalidad de una conmemoración, es conmovedora, vigoroza y exultante. ****1/2