miércoles, 26 de febrero de 2020

Ravi Coltrane - Spirit Fiction



En Spirit Fiction, primer álbum de Ravi Coltrane para la discográfica Blue Note, el saxofonista se sirve de dos grupos: su cuarteto regular, integrado por el pianista Luis Perdomo, el contrabajista Drew Gress y el baterista E.J. Strickland, y el quinteto que grabara From the Round Box (RCA Victor, 2000), conformado por el trompetista Ralph Alessi, la formidable pianista (ya desaparecida) Geri Allen, el contrabajista James Genus y el baterista Eric Harland.
Incluye composiciones originales aportadas por Ravi y Alessi, más sendas versiones de Check Out Time (Ornette Coleman) y Fantasm (Paul Motian), en las que participa el distinguido saxofonista Joe Lovano.
La música de Ravi siempre tuvo un importante contenido exploratorio y Spirit Fiction no es la excepción sino que, por el contrario, pone énfasis en dicho aspecto.
Hay temas cuya autoría es compartida porque, en verdad, se trata de "jams".
Son más "armaditas" e incluyen una melodía claramente discernible, las piezas firmadas por el trompetista.
Spirit Fiction es una breve composición reflexiva, introspectiva, muy atrayente, donde tiene lugar una gran labor grupal.
En realidad, toda la placa está dominada por un ánimo pensativo, incluso oscuro.
El cuarteto de Ravi es brutal, muy refinado, muy interactivo. Luis Perdomo es fantástico, E.J. Strickland, hermano gemelo del saxofonista Marcus, es muy dotado pero, en esta oportunidad, destaco en particular a Drew Gress, puesto que, pese a haber grabado muchísimo, pertenece a la clase de grandes intérpretes en su instrumento que solamente son reconocidos por quienes son unos oyentes empedernidos.
La versión de Check Out Time es útil a los fines de demostrar el elevado nivel interpretativo. Está tan bien tocada, sin esfuerzo alguno, de forma completamente relajada, fluida, a pesar de tener bastante complejidad lo que se escucha. Definitivamente esta gente no se siente intimidada al entrar a un estudio de grabación. Es un festival en sí misma, un verdadero derroche de destreza y entrenamiento, adquiridos en cientos de sesiones.
Algo similar se puede decir de Fantasm, primordialmente un coloquio entre Ravi y Lovano, con una contribución exquisita, una más, a modo de telón de fondo, de Geri Allen.
Son jazzistas de raza, tienen algo que no se aprende en una escuela de música, más allá de la relevancia de esas instituciones, en la actualidad, en la formación de los intérpretes, reemplazando el rol que antaño ocuparan las "big bands".
¿Tengo que decir dónde adquirió Ravi esa calidad? No sé cuál será el grupo y factor de su sangre, del mismo modo que desconozco cómo se conforma la doble espiral de su adn, pero todos saben qué sangre corre por sus venas, cuáles son los genes en sus cromosomas.
Pero Ravi también se parece a sí mismo.
Escuchen Marilyn & Tammy, tiene una sofisticación notable, pero en una dirección diferente a la de John.****

Cassandra Wilson - Blue Light 'Til Dawn



Blue Light 'Til Down es el álbum en el que la cantante Cassandra Wilson decide dar el salto hacia el blues y el folk.
Su voz se encuentra muy cómoda en ese contexto, tiene el color necesario.
La grabación es exquisita, debido a la preciosa voz de Cassandra y a sus enormes cualidades como cantante, ambos atributos en plena madurez en este punto de su carrera, y a un inteligente soporte predominantemente compuesto por guitarras bluseras, destacándose Brandon Ross (Henry Threadgill, Myra Melford), una muy atractiva percusión, principalmente a cargo de Cyro Baptista (John Zorn), un magistral violín cortesía de Charlie Burnham, y mucho sabor a madera en el contrabajo aportado por Kenny Davis o Lonnie Plaxico.
Blue Light 'Til Dawn es el primer disco perteneciente a la etapa "popera" de Cassandra y, probablemente, el más consumado.
La razón porque es  mejor considerado que los que grabara para JMT es bastante obvia: resulta incierto hallar un jazz más accesible. Encontrar un jazz más fácil de escuchar, significaría  abandonar los imprecisos, antojadizos, límites impuestos por el género.
Me explico mejor: Blue Light 'Til Dawn es un álbum más redondo, acabado que, por ejemplo, Jumpworld (1990), pero siempre estimo, en igual medida, una obra no tan pulida pero, a fin de cuentas, más arriesgada, atrevida, novedosa.****

Jacky Terrasson - Jacky Terrasson



Primer álbum del pianista francés Jacky Terrasson en solitario, junto a su enorme trio (Ugonna Okegwo en contrabajo, Leon Parker en batería), grabado en 1994, contiene composiciones propias y standards. Lover Man es producto de una sesión anterior, pero no fue publicado hasta 2002.
Jacky Terrasson es un pianista bárbaro. En la sutil, delicada, sugerente versión de My Funny Valentine, deja caer las notas de la melodía como si acompañara el rítmico balanceo de unos niños sobre una hamaca, baila elegantemente sobre las teclas del piano en la breve recreación de I Fall in Love is too Easily, el solo en Time After Time evoca un paseo por el parque en una soleada tarde de domingo, mientras que se toma todo el tiempo necesario para el desarrollo pausado, parsimonioso, cansino, aireado, de What Difference a Day Made.
Sus acompañantes brillan en el pegadizo, estimulante groove de I Love Paris, y en el explosivo tratamiento de For Once in My Life, donde Terrasson también se hace presente interpretando un torrentoso ostinato. 
La despedida es a toda orquesta con Cumba's Dance.
Una virtud a destacar en el sobresaliente desempeño del grupo en este álbum consiste en la infrecuente corta duración de las piezas, potenciando todas sus cualidades.
Lo único que conspira para que el disco epónimo de Jacky Terrasson pudiese ser considerado una obra maestra es que sus originales no están a la altura del imaginativo, virtuoso, memorable abordaje de los clásicos.****

sábado, 22 de febrero de 2020

Jakszyk, Fripp and Collins with Levin and Harrison - A Scarcity Of Miracles (A King Crimson ProjeKct)



La importancia de ser (King Crimson). Convenientemente editado a nombre de sus integrantes, Jakszyk, Fripp y Collins con Levin y Harrison, y no de King Crimson, A Scarcity Of Miracles (A King Crimson ProjeKct) es una un tanto lavada versión de la legendaria agrupación.
La factura de la música es muy buena, todo está tocado impecablemente, pero de forma tan pulcra, pulida, prolija, que resulta exasperante.
Al escuchar uno o dos temas la sensación es quedar maravillado por esos sonidos tan bellos, abordar el disco compacto completo es una experiencia extenuante.
Unas guitarras brillantes por acá, Fripp siempre suena exquisito, e insinúa tibia, temerosa, tímidamente, en The Other Man, los gloriosos arpegios que son buena parte del sonido patentado por Crimson y, en particular, por the League of Crafty Guitarists, en los ochenta.
Mucho prístino soprano por acullá, las partes de Mel Collins son repetidas, monótonas, monocordes, el mejor pasaje, no sé si hablar de solos, tiene lugar, en mi gusto, en Secrets.
Una batería, tocada por Gavin Harrison, que no luce para nada.
Arriesgo que el bajista Tony Levin se debe haber aburrido un horror en esta sesión. Su contribución más atrayente ocurre en The Other Man.
Las canciones carecen completamente de interés, de atractivo.
Con todo el respeto que merece el Sr. Jakko Jakszyk, que sea el reemplazo de Adrian Belew en King Crimson es inexplicable.
Jakszyk es un intachable profesional de la música, en cambio Belew es puro desenfado. Mi valoración encierra un elogio de la locura.
Jakszyk es la versión descafeinada, sin vitaminas, anémica, de Belew.
Si A Scarcity Of Miracles (A King Crimson ProjeKct) hubiese sido publicado a nombre de Jakko Jakszyk, probablemente no lo hubiese comprado.**1/2

Peter Gabriel - So



Red Rain es una canción poderosa, premonitoria, alarmante.
Don't Give Up inspira humanidad, compasión, piedad. Cuenta con la participación de Kate Bush cantando con voz enternecedora los versos: "I change my face, I change my name, but no one want you when you loose".
¡Escuchen tocar la batería a Manu Katché en That Voice Again! ("Just listen to the wind").
También es de la partida en So, Stewart Copeland (The Police). No había bateristas como Katché y Copeland en los ochenta, sonando en la radio para un público masivo.
¡Escuchen a Tony Levin (King Crimson) tocar el bajo eléctrico en Don't Give Up, In Your Eyes y This Is the Picture excellent birds! Tony Levin es un bajista notable, dueño de un sonido lleno, nutrido, rico.
Mercy Street es estremecedora. Tiene la habilidad de hacerte erizar la piel cada vez que la escuchas, de situarte en la solemnidad de un monasterio, atravesado por un silencio reverencial, siendo partícipe de un antiguo rito, de una misa sagrada en memoria de aquellos que no lograron resistir. Se destaca una sabia percusión a cargo de Djalma Correa.
Para comprender el significado de We Do What We're Told milgram's 37 (Hacemos lo que nos dicen: 37 de Milgram) es necesario conocer, al menos en forma somera, una experiencia psicológica realizada por Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, publicada en un libro de 1974, de nombre Los peligros de la obediencia, cuyo objeto era la obediencia a la autoridad. Esta investigación trató de medir cuánto dolor era capaz de infligir un ciudadano común a otro sólo porque era ordenado por una autoridad en un experimento científico, arrojando un resultado inquietante, escalofriante. Para aquellos que no tienen por costumbre leer textos de psicología, les sugiero una película francesa clásica llamada I... como Ícaro (1979), dirigida por Henri Verneuil y protagonizada por Yves Montand, donde se escenifica este experimento.
This Is The Picture excellent birds, interpretada a dúo junto a la cantante Laurie Anderson, no fue incluida en la versión original en vinilo, sino en la edición en cassette.
Los críticos son merecidamente generosos en la valoración de los primeros álbumes de Peter Gabriel, pero no tanto así con So, probablemente a consecuencia de un prejuicio debido a su popularidad (Sledgehammer sonó en las FM hasta el hartazgo por aquellos años). 
Producido de manera impecable por Daniel Lanois, So es una de esas grabaciones que sirve para definir el pop de los ochenta. Un álbum sin fisuras.****1/2

En ocasión del Festival de Amnesty International en Buenos Aires en 1988, se presentó Peter Gabriel ofreciendo un concierto impactante por varias razones. En primer lugar, la banda (de memoria), David Sancious en teclados, David Rhodes en guitarra, Darryl Jones en bajo y Manu Katché en batería, demostró ser espléndida, interpretando, según recuerdo, en la apertura una tremenda versión de Red Rain y, a continuación, Games Without Frontiers, Solsbury Hill, Sledgehammer, Don't Give Up (con la contribución de la cantante local Celeste Carballo), In Your Eyes (junto al senegalés Youssou N'Dour), y una solemne, épica, Biko, coreada en forma reverencial, casi religiosa, por la audiencia. El único hecho a lamentar fue la breve duración de la actuación, debido a que la velada incluyó la intervención de varios artistas: León Gieco, Charly García, Tracy Chapman, Youssou N'Dour, Sting y Bruce Springsteen. En segundo lugar, porque Gabriel en escena resultó singularmente dotado, sencillamente espectacular, teatralizando los temas, lo que se apreció en detalle gracias a las proyecciones emitidas por las pantallas a los lados del escenario, aprovechando unas asombrosas columnas de iluminación móviles, retráctiles, que se aproximaban o alejaban del cantante, creando un efecto muy particular.

The Police - Ghost in the Machine



La voz de Sting, un poco atrás en la mezcla pero, por paradójico que pueda resultar, consiguiendo un efecto valioso, el sonido revestido, adornado, pulido, de la banda, una producción, ahora a cargo de Hugh Padgham, responsable de revitalizar la apariencia, el semblante del trio, de cara a su apuesta final, probablemente la gema más preciada que diera la denominada new wave de los ochenta: Synchronicity (1983), todo resulta muy atractivo en Ghost in the Machine, cuarto disco para The Police.
El álbum es consistente y cohesionado, distinguiéndose la ejemplar contribución de Sting en bajo en la espléndida Every Little Thing She Does is Magic, un fantástico Stewart Copeland en batería en la entera grabación, un poco menos destacado el aporte de Andy Summers en guitarra, puesto que el sonido del trio había cambiado a esta altura, en relación a los anteriores Zenyatta Mondatta (1980) y, más propiamente todavía, a Regatta the Blanc (1979), perteneciente a una época en que The Police era predominantemente rock de guitarras, cuando las canciones estaban construidas alrededor de un formidable riff (vgr., Message in a Bottle).
Ghost in the Machine, en cambio, incorpora sintetizadores, suena más maduro, recargado, pero sin renunciar a la afición del grupo por un género liviano, ligero, animado, como el reggae (vgr., One World (Not Three)).****

lunes, 17 de febrero de 2020

Dave Douglas - Sanctuary



Vanguardia postmoderna. Sanctuary es el álbum estilísticamente más arriesgado de Dave Douglas, al menos de sus años más prolíficos y distinguidos, los noventa. 
Doble trio de trompeta (fabulosa interacción entre Douglas y Cuong Vu), contrabajo (Hilliard Greene y Mark Dresser) y sampler (Yuka Honda y Anthony Coleman), más batería (Dougie Brown (The Lounge Lizards), enseña muy buen gusto para tocar), y tenor o clarinete (Chris Speed), interpreta dos actos de música improvisada en vivo sin interrupciones, que fluye con naturalidad. 
No hay ensamble de Dave Douglas que no suene muy bien. 
Espacial, laberíntica, reflexiva por momentos, torrentosa en otros, requiere una escucha atenta para ser mejor valorada.****

Ornette Coleman and Prime Time - Virgin Beauty



Virgin Beauty, álbum de Ornette Coleman junto a la agrupación Prime Time, grabado en 1988, incluye una música liviana, ligera, al menos para los standares de Ornette.
La interpretación relajada, cadenciosa, optimista, alegre, en el saxo alto de Ornette Coleman se funde a la perfección con el soporte rítmico estimulante, contagioso, brindado por su doble cuarteto (los guitarristas Bern Nix y Charlee Ellerbe, los bajistas Al MacDowell y Chris Walker, los bateristas Denardo Coleman y Calvin Weston, el guitarrista líder de Grateful Dead, Jerry Garcia, se suma en tres pistas).
El acompañamiento es particularmente lucido en Singing in the Shower, donde la sencillez, la simpleza, de los ritmos funky, es sólo aparente, algo similar ocurre en Honeymooners pero, esta vez, Ornette rememora su glorioso pasado, adoptando su ejecución sus reconocidos, idiosincráticos, trazos punzantes, cortantes, quebrados, mientras destacan los propulsivos, cargados, bajos aportados por MacDowell y Walker,
Ornette toca la trompeta de un modo extrañamente melodioso en la breve, reposada, inusualmente básica Chanting, mientras que Unknown Artist es otro tiempo lento pero, en esta ocasión, más cerca de su vocabulario.****1/2

Branford Marsalis Quartet - Requiem



El saxofonista Branford Marsalis se ha caracterizado, en sus inicios, por emular a los grandes intérpretes de su instrumento y, a medida que ha madurado, combinó todo ese bagaje, esa plétora de influencias, conocimientos, estímulos, mezclando sabiamente los ingredientes, no sé si consiguiendo un sonido completamente distintivo, singular, pero entregando siempre una interpretación rica, cautivante, apasionada.
Branford Marsalis ama la música y en cada disco consigue transmitir ese sentimiento.
Su oyente nunca será indiferente, inconmovible o pasivo.
Escuchando Requiem, publicado en 1999, no tengo la certeza de si suena original, y no es mi intención descubrir a quién se parece, más allá de decir que el espíritu de Coltrane sobrevuela la entera sesión (vgr., Elysium), o de mostrarse un poco impersonal en Trieste, donde en los introductorios sones orientales, reposados, zigzageantes, en el soprano, recuerda un poco a un saxofonista con el cual difícilmente, crítica especializada o audiencia, se atreva a comparar (se subestima su originalidad e influencia), Charles Lloyd, en particular en su interpretación en el tarogato.
Lo cierto, es que nunca defrauda al escucha que persigue un jazz estimulante, vivificante.
El proselitismo activo de su hermano menor Wynton en favor de la tradición en el jazz excluyentemente, y el abrevar continuamente en las fuentes de los históricos saxofonistas que lo precedieron, no debe llevar a confusión: Branford es aventurado, atrevido, animado, enérgico, expresivo, sensible y delicado cuando es necesario, tiene sentido del humor, también se nutre de los sonidos de su tiempo (vgr., Bullworth) y sabe mirar hacia adelante.
¡Qué más se puede pedir a un artista!
Es de notar, después de transcurrir aproximadamente una década desde la edición en 1991 de The Beautyful Ones Are Not Yet Born, que el color (sepan disculpar si esta figura es un poco vaga, abstracta), del cuarteto de Marsalis de fin de siglo pasado, completado por Kenny Kirkland en piano, Eric Revis en contrabajo y Jeff "Tain" Watts en batería, es diferente de los discos grabados en su primera etapa solista.
Sorprende saber que la idea original de Marsalis era volver a grabar estas piezas luego de tocarlas en vivo durante dos meses, pero la inesperada desaparición de Kirkland cambió los planes, inclinándose por publicar lo que consideraba unas grabaciones preliminares, esas primeras tomas que, afortunadamente, dieron forma a este álbum.
De hecho, Kirkland murió en noviembre y Branford, junto a su banda, regresaron al estudio en diciembre. ¿Con otro pianista?, ¡un disparate!.
La sesión registrada es fabulosa, en particular la virtual primera mitad.
Bastante para destacar: Doctone es la oportunidad para Kirkland de evocar a McCoy Tynner, sosteniendo e impulsando a sus interlocutores en una pieza que se desarrolla cobrando intensidad y culminando en un furioso solo de Marsalis, Triestre, única composición que no pertenece al solista, sino al distinguido baterista Paul Motian, funciona como un disparador para que el cuarteto transite por carriles diferentes a los acostumbrados, sacando provecho de la travesía a partir de su suficiencia, y arribando a un resultado menos encendido y más elegante, un similar refinamiento es el modo de emprender la melancólica balada A Thousand Autumns, Lykief, en cambio, es una explosión, un estallido, donde Kirkland hace un destrozo.
Requiem tiene el significado de una emotiva despedida a un pianista inolvidable.****

miércoles, 12 de febrero de 2020

Pat Metheny Group - We Live Here



We Live Here, publicado por el Pat Metheny Group en 1995, es una deficiente, burda, ordinaria, incorporación de la programación de ritmos, por una agrupación que demostró con creces en sus grabaciones desde sus inicios, una sabia, singular, insuperable destreza para combinar el uso de sintetizadores e instrumentos acústicos, y una animada, estimulante percusión y que, además, hiciera de la sutileza y el refinamiento un sello inconfundible.
La inclusión de una batería electrónica en la banda de sonido de la película The Falcon and the Snowman (1985), por el contrario, había sido fructífera, fecunda, enriqueciendo el sonido de la banda.
No ocurre lo mismo en We Live Here, donde la utilización de una nueva tecnología es frustrante, significa un fracaso debido a que es poco inspirada, redundando en un soporte rítmico monótono, tedioso, inexpresivo.
Pero la banda consigue salir a flote, evitando naufragar, a causa del acostumbrado virtuosismo de sus integrantes y, más importante aún, porque Pat Metheny y sus acólitos tienen un atributo que no está presente en muchos artistas aún sobresalientes, y desautoriza, descalifica, corrige, ridiculiza, a quienes califican su música, en forma un tanto absurda, como "new age", a sus detractores que desvalorizan su propuesta sólo porque es accesible, mayoritariamente "snobs" que rechazan todo lo que sea popular, sencillamente no son capaces de entenderlo: una sensibilidad sin medida, sin límite.
Entre los destacados, se puede señalar: los solos de Metheny en guitarra tienen gracia (vgr., And Then I Knew, Red Sky); la constante avidez de Meth por los nuevos sonidos, asimilando la estética industrial en el tema We Live Here; And Then I Knew, de igual manera que Red Sky, tiene una acentuada influencia brasilera en el ritmo, es animada, alegre, reconfortante, los bajos de Steve Rodby son perfectos, y el solo del guitarrista tiene mucho swing; el solo de Lyle Mays en To the End of the World es de una belleza que no puede ser expresada en palabras, incomparablemente cálido, elegante, las notas pulsadas en el piano en el inicio caen como gotas de rocío, por su parte, el por habitual no menos asombroso, explosivo, solo del propio Metheny en guitarra sintetizada, y Rodby está muy fino otra vez (es difícil no sentirse conmovido por To the End of the World); una infrecuente aproximación a la vertiente de jazz principal (mainstream jazz) en Episode D'Azur, una intrincada, creativa composición firmada por el pianista; Something to Remind You, similar a una canción pop, donde brillan los vocalistas canturreando la melodía, sin palabras (no hay nada que decir), expresando de modo elocuente en sonidos la forma en que siempre quise vivir mi vida, es hermosísima; el repetitivo motivo melódico de Stranger in Town, la otra pieza en que la banda marca un pulso de jazz propiamente dicho, bis en los conciertos de la gira presentación de este álbum.
Esos ritmos programados carentes de ingenio no consiguen arruinar el álbum (no podrían), pero sin tales, un inspirado, inventivo, We Live Here habría estado cerca de sus mejores obras.
Más allá de los defectos que se puedan encontrar en esta grabación, contiene una música cautivante, mágica, de ensueño.
Es poco probable que Pat Metheny (hoy ya sin Mays) vuelva a entregarnos algo así de significativo.****

Es muy triste conocer la noticia de la desaparición del exquisito pianista Lyle Mays.
La entera historia del denominado jazz fusión o jazz rock, estilo predominante en la escena de jazz durante la década de los setenta, no presentó una dupla más valiosa que Metheny-Mays, Zawinul-Shorter, responsables de Weather Report, creadores de una música comparablemente rica, no alcanzaron semejante nivel de interacción y empatía.
El Pat Metheny Group supo estimular en mí la inmaginación y la creatividad, despertando un montón de sensaciones, ideas, impresiones, que dejaron huellas imborrables.
Con su música, Pat Metheny y Lyle Mays, se dedicaron a colorear los días de mi adolescencia.

Pat Metheny - Autumn Leaves



Autumn Leaves, título antojadizo, si los hay, elegido para denominar esta edición no oficial de la grabación de un concierto del Pat Metheny Group en Tokio en 1995, dado que, por tratarse de un disco de jazz, la primera referencia que se tiene en mente, es la del standard del mismo nombre perteneciente a Joseph Kosma, por lógica, no incluido en este álbum, si se tiene en cuenta que, si mi memoria no me traiciona, Pat Metheny nunca grabó o tocó en vivo en forma regular, esa composición.
Es una verdadera pena que este "disco pirata" no contenga una extensa, formidable, imponente versión de Insensatez (How Insensitive), el clásico de Antonio Carlos Jobim, donde la sección rítmica marcaba un ritmo de bossa, seguido de una síncopa propia de jazz sosteniendo un magistral solo de Metheny y, luego, de regreso al tiempo de bossa, incluido en el programa de los conciertos durante la gira promocional de We Live Here.
En cambio, sí rescata una magnífica recreación de This Is Not America, el tema grabado junto a David Bowie para la banda de sonido del filme The Falcon and the Snowman (John Schlesinger, 1984), donde la flemática voz de inconfundible estirpe británica del legendario cantante de rock, es imaginativamente reemplazada por las negras voces llenas de cálidas modulaciones de un admirable Mark Ledford y su par perfecto, David Blamires (candiense y blanco).
El resto de las piezas que son parte de esta publicación corresponden, mayormente, por consecuencia, al álbum We Live Here (And Then I Knew tiene un final diferente al de la versión original en estudio, con las voces de los cantantes  acompañadas sólo por percusión, Here To Stay, Episode D'Azur en vivo suma una introducción de piano solo, Stranger In Town), a las que se agregan algunos "clásicos" de la agrupación: Have You Heard (Letter from Home, 1989), durante años y varias giras, la composición de apertura de sus presentaciones, la monumental First Circle (First Circle, 1984), las épicas Third Wind, y Minuano (Six-Eight) (Still Life (Talking), 1987), la pastoral, bucólica, Farmer's Trust (Travels, 1983), y un interludio, bautizado Scrap Metal, oportunidad para un intercambio incendiario, subversivo, revoltoso, arrebatador, electrizante, entre Meth en sintetizada, sonido de fanfarrias incluído, y Paul Wertico en batería, también rigurosamente incorporado en el repertorio del Pat Metheny Group de mitad de los noventas.***1/2

Bill Frisell Kermit Driscoll Joey Baron - Live



Grabado en vivo en Sevilla, Live, es mi álbum favorito de Bill Frisell.
Los temas son distinguidos (vgr., Troughout, Have a Little Faith in Me, Strange Meeting).
La guitarra de Bill Frisell se sirve de todos los colores disponibles en la paleta. Todos los sonidos pueden fluir de su guitarra. Se puede escuchar a la guitarra susurrar, dialogar con sus acompañantes, proferir alaridos, cantar, acariciar, pintar.
Su interpretación en la guitarra, donde confluyen múltiples estilos es, simplemente, pura magia.
Pero aún más importante: no se trata ser un virtuoso, de mostrar una técnica excelsa, sino de no sonar como nadie más.
Estimo que el asombroso baterista Joey Baron no toca una métrica regular durante todo el concierto.*****

sábado, 8 de febrero de 2020

Steve Coleman • Robin Eubanks • Greg Osby • Cassandra Wilson - Flashback on M-Base



Flashback on M-Base es una compilación de temas pertenecientes a diferentes álbumes de artistas enrolados en el, por ese entonces, naciente (todavía hoy no suficientemente apreciado) colectivo M-Base.
Es necesario volver a señalar, con la intención de hacer honor a este conjunto de intérpretes, algo que puede pasar por alto un oyente desatento: no es sólo una recopilación de piezas bien tocadas, Steve Coleman y sus secuaces surgieron en la escena de jazz de principios de los ochenta para sonar de un modo que no se había hecho antes.
¡Escuchen a Coleman y Osby en Micro-Move soleando juntos en el alto sin acompañamiento!, ¡Eso es o no es tener swing! Son cuatro minutos. No sé a ustedes, pero yo no necesito más.
¡To Perpetuate the Funk parece el aria de una jodida ópera! Pero no por un blanquito con peluca, sino por un morocho con agallas (bolas). Una verdadera oda al funk.
Silent Attitude muestra a Osby, esta vez escoltado por la genial Geri Allen en sintetizadores (aunque prefiero su desempeño en el piano).
Rock This Calling es la primera aparición en esta recopilación de la formidable Cassandra Wilson. Nadie puede ser indiferente cuando ella canta.
¡No se pierdan a los hermanos Eubanks cocinando en Midtown!
En el final, es el momento de reunir el rebaño, el padre Coleman esta llamando a misa, última oportunidad para asistir a la congregación de fieles. Another Level es un dúo con el baterista Marvin "Smitty" Smith, donde el padrino Steve Coleman derrocha clase, hace gala de una elegancia que no sabe de límites. Es la despedida. (This is) Another Level.****

Greg Osby - Mindgames



En su segundo álbum, Mindgames, el saxofonista Greg Osby se muestra como un artesano dedicado a moldear sonidos enigmáticos, elusivos, intangibles, etéreos.
Su singular, virtuosa interpretación, está acompañada de poderosos ritmos funky.
En contraste, la grabación presenta cierta monotonía en los temas de tiempo lento, y un excesivo, poco inspirado, uso de los sintetizadores.
El contrapunto entre Osby y el guitarrista Kevin McNeal en This Is Not A Test es ágil, efusivo, endiablado, mientras que la breve Chin Lang tiene la potencia arrolladora de un tsunami.
Es un crimen que el colectivo M-Base no sea más reconocido.
Su música representó un sonido diferente, significó un paso adelante.****

Marc Johnson - Right Brain Patrol



Right Brain Patrol es una magnífica adición al excelente catálogo del sello JMT (reeditado por Winter & Winter), perteneciente al sólido Marc Johnson, por siempre recordado como el último contrabajista en el trio de Bill Evans.
Dueño de un tono bien gordo, Johnson es una aplanadora en su interpretación sin acompañamiento en Batuki Burundi, en el mismo sentido, muestra una fuerza, un empuje asombrosos, en Right Brain Patrol.
También se distingue, en temprana aparición, el guitarrista Ben Monder, enseñando versatilidad, una personalidad musical menos definida que en sus propios álbumes posteriores, con reminiscencias de Bill Frisell, por ejemplo, en Netcong On My Mind, otro "blues postmoderno", única composición firmada en soledad (el resto son, en su mayoría, de Johnson o Tunçboyaciyan).
La presencia del percusionista nacido en Estambul, Arto Tunçboyaciyan, es una acertada y atractiva elección, tocando solo en You, una breve introducción a After You, y aportando un poco de color con sus vocalizaciones, sin usar tal recurso en forma excesiva.
Right Brain Patrol es muy variado, inclasificable, con aires de world music, pero sin ser un pastiche.****

sábado, 1 de febrero de 2020

Pat Metheny - Secret Story



Secret Story es la consumación de la visión musical de Pat Metheny, donde confluyen jazz, folk, ritmos de diversas latitudes, en particular, brasileros, incluyendo en este álbum la adaptación de un himno vietnamita.
Extraña que no sea un proyecto junto a su popular agrupación, en los límites de un género que no tiene una aceptación masiva, el Pat Metheny Group, sino un esfuerzo en solitario. Metheny toca guitarras, bajo, piano, teclados, y se acompaña de una pléyade de exquisitos intérpretes, destacándose: Toots Thielemans con un solo memorable de harmónica en la entrañable balada Always and Forever, Mark Ledford en voz en la exótica Finding and Believing, Gil Goldstein en un arrabalero acordeón en Antonia.
Las composiciones son bellísimas: unas, representativas del temprano Pat Metheny Group, descriptivas de paisajes rurales (Facing West, The Longest Summer), contagian optimismo, esperanza, júbilo, regocijo, otras, animadas de un espíritu trashumante, nos llevan a recorrer locaciones de ensueño a través del mundo (Above The Treetops, Finding and Believing, See The World), las hay leves, suaves, delicadas (Rain River), con un cierto matiz naïf (As a Flower Blossoms (I Am Running to You)), mientras que algunas son simplemente conmovedoras (Always and Forever, Antonia, The Truth Will Always Be).
Secret Story es el relato de una gesta, una épica fantástica, un diario de viaje, una bitácora de una aventura, donde Metheny parece dispuesto a contar sus vivencias, algo personal, íntimo, profundo, experiencias que entrañan un proceso vital de maduración, individual y creativa.
El clímax tiene lugar en The Truth Will Always Be, una composición que se desarrolla "in crescendo", con el típico solo en guitarra sintetizada de carácter monumental, dramático, eufórico, explosivo, apoteósico, catártico. Cerca del final del itinerario, es el momento de una pensativa, introspectiva, evocativa, Tell Her You Saw Me. A modo de epílogo, en pocas palabras, convenientemente orquestal, Not To Be Forgotten (Our Final Our).
Una música llena de lirismo, poesía, sensibilidad, magia.
Un auténtico viaje a través de las emociones.*****

Larry Carlton - Sleepwalk



Sleepwalk, tercer álbum del guitarrista Larry Carlton para Warner Bros., grabado en 1981, no presenta momentos verdaderamente inspirados. Una prueba en tal sentido es la ordinaria participación del saxofonista David Sanborn en Upper Kern, del mismo modo que tampoco son interesantes los banales sintetizadores que, además, suenan pasados de moda. Prefiero la más orgánica grabación en vivo Eight Times Up (1983). Para destacar: Carlton se sirve del mismo "truco" en You Gotta Get It While You Can que utilizara en Mulberry Street, perteneciente a su álbum anterior, el magnífico Strikes Twice (1981), consistente en doblar la velocidad real del solo.
Strikes Twice es mucho más sólido que Sleepwalk, a pesar de ser subestimado debido a que no conforma la participación de Carlton cantando en algunos temas, lo cual abandonará en adelante. En mi opinión, por el contrario, la voz en la edición original en vinilo, no así en la primera publicación en disco compacto, de inferior calidad, suena fantástica, si bien super procesada, artificial. Agrego que Strikes Twice contiene, además de una interpretación soberbia en la guitarra, fibra, una energía de la que carecen la mayoría de sus grabaciones.
Sleepwalk, en cambio, cuenta con la participación de probados sesionistas pertenecientes al área de Los Angeles, entre los que sobresale Terry Trotter, cuyo piano Fender Rhodes suena bárbaro, pero el resultado es un tanto anémico, falto de vitaminas.
En cuanto a la contribución vocal de Larry Carlton en Strikes Twice, ya lo dijo Mafalda: "La cosa es tomar lo artificial con naturalidad".
No profeso adoración por esta clase de fusión próxima al smooth-jazz pero sostengo que, tocando esta música que tanto le gusta, el guitarrista Larry Carlton es insuperable.***1/2

Tuve la oportunidad de presenciar una actuación en vivo de Larry Carlton en agosto de 1986 en una casa de dos plantas convertida en un bar, de nombre Shams, situada en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires. Se presentó junto a Alex Acuña (Weather Report) en percusión, Terry Trotter en piano eléctrico, John Pena en bajo eléctrico y Rick Marotta en batería. Me senté a una mesa, en primera fila donde, cómodamente, hubiese podido ocuparme de los pedales de efectos usados por el guitarrista esa noche, situados junto a mis pies.
Larry Carlton es notable en la utilización de los pedales de efectos.

Norman Brown - Better Days Ahead



Surgido a principios de los noventas, Norman Brown es otro guitarrista heredero de George Benson, en rigor de su encarnación comercial. Better Days Ahead es su tercer álbum, grabado para Mojazz, la división de jazz del legendario sello de soul Motown. 
Dueño de un tono redondo, demuestra una tremenda destreza en la guitarra en composiciones propias como This Time Around y Better Days Ahead, y en la dulcita, melosa, versión de After the Love Is Gone, de Earth, Wind & Fire, donde imitando en forma deslumbrante el estilo patentado por George Benson, vocaliza al unísono las líneas de notas individuales que toca en la guitarra (es una pena que no lo hiciera más durante el resto de la sesión).
Todo es de Brown, que solea, sin descanso, a lo largo y ancho de la grabación, mientras que el acompañamiento es el habitual en esta clase de estilo: correcto, rutinario, deslucido, de compromiso. El color, la luz, la vitalidad, el atractivo, reside en el desempeño en la guitarra del solista.
Además de los originales mencionados, el oyente que no comulga con un jazz orientado a un consumo masivo puede despertar de su letardo en Third World (¿porqué será que, cuando desde el Primer Mundo se mira en términos musicales hacia el Tercer Mundo, usualmente se escucha algo similar a un ritmo de bossa-nova? Espero que no se piense, reproduciendo un estereotipo, manifestación de un notorio etnocentrismo cultural, que un mundo tan vasto y rico culturalmente, se agota en el tan promocionado en el occidente acomodado, a partir de los cincuentas, muy bello estilo oriundo de Brasil), y en N-Control, animada por aires funky.
Lo demás, son un tanto edulcoradas piezas en tiempos lentos, en particular, uno se puede deleitar con la muy romántica Serenade (y pensar en esa chica que alguna vez creyó en ti, y decidir si quedarse o partir).
Una destacada interpretación en un estilo pobre.***1/2