lunes, 27 de enero de 2020

Kris T. Reeder - Time to Fly Take 2


El trombón es un instrumento fantástico que tuvo un papel más prominente dentro de las bandas de jazz en otras épocas. Aún así, son unos cuantos sus cultores en la actualidad. 
Quizás por ser de rango bajo, no suele ocupar un rol solista, pero un álbum de trombón acompañado sólo por electrónicos es toda una rareza y, ustedes saben, me gustan las sorpresas. Trombón más efectos especiales no puede ser otra cosa que un producto de los tiempos. ¿Lo hubiesen imaginado a Tommy Dorsey? No hay duda que la música que anima los salones de baile ha cambiado. Hay momentos en Time to Fly take 2, por ejemplo, en Press Enter, donde el soporte rítmico es propiamente lo que se escucha en un boliche, no guarda relación alguna con los sonidos que pueblan las veladas en las madrugadas de un club de jazz. En todo caso, no creo que Reeder persiga ser considerado un intérprete de jazz o, al menos, uno como ha sido concebido históricamente.
La apuesta es todo un desafío, puesto que se deben hacer coexistir las frases improvisadas por un instrumento de sonido oscuro, grueso, profundo, gutural, con las pulsaciones continuas, repetidas, rutinarias, sin alteraciones, sin sorpresas, inexpresivas, sin cálidas imperfecciones, construidas a partir de un loop. Lo anterior no significa que no sea posible hallar creatividad en el uso de los electrónicos, dado que, a fin de cuentas, siempre depende de la imaginación del programador. Sortear el reto en forma exitosa requiere, además de consumar semejante maridaje, lograr un resultado atractivo.
En definitiva, no para todos los paladares, pero muy interesante. 
Kris T. Reeder está decidido a llevar al trombón de regreso a los tiempos que corren.***1/2

Ben Harper - Welcome to the Cruel World



Welcome to the Cruel World es el promisorio debut discográfico del neoblusero Ben Harper, donde enseña un potencial en la interpretación, acompañando su canto con un atractivo uso de la guitarra slide, técnica propia y característica del blues, que rendirá los mejores frutos en su siguiente álbum Fight for Your Mind, momento en que su propuesta alcanzará plena madurez. La voz de Harper no es prodigiosa pero, como suele ocurrir con los buenos cultores del blues, es muy expresiva. Canciones como Whipping Boy, Breakin' Down y Like a King demuestran actitud, carácter, fibra y, al escucharlas, es posible presentir lo bueno por venir. Las composiciones en Fight for Your Mind son más pulidas, redondas, concisas (cada vez que escucho este álbum me gusta más), en particular, God Fearing Man es verdaderamente espléndida.***1/2

F.F.F. - Blast Culture



La agrupación F.F.F. (Fédération Française de Fonck), en la mejor faceta que muestra en su álbum debut, Blast Culture, producido por el prestigioso bajista y productor Bill Laswell, no es sólo funk, sino que también incluye reggae (La Complainte Du Plombier) y música de raíz africana (Mama Krie). Hubiese sido deseable que se acentuara esa insinuada variedad de estilos, en procura de ofrecer un programa más variado que quebrara cierta monotonía de la cual adolece esta grabación. La banda envió, en su oportunidad, un demo a Laswell para que acepte ser responsable de la producción, pero no quedaron conformes con el resultado de su tarea, sosteniendo que la grabación de prueba sonaba mejor.**1/2

sábado, 25 de enero de 2020

Brian Eno - Before And After Science



Brian Eno es un innovador y un experto productor.
En su singular álbum Before and After Science, demuestra sensibilidad e inspiración.
El lado A del vinilo original es movido, animado, mientras que el lado B, calmo, reposado, construido de puras sensaciones, contiene paisajes sonoros de ensueño, oníricos, pródigos en imágenes sugestivas, de enorme poder evocativo, que invitan a trasladarse mentalmente lejos de lo cotidiano, a sentir, soñar, imaginar, consumando la mayor virtud de la música: representar algo de un modo que no puede ser expresado con palabras o imágenes.*****

U.K. - U.K.



U.K. fue una banda de virtuosos. En su primer álbum, llamado simplemente U.K., la destreza de Eddie Jobson en los teclados, sobregrabando múltiples sintetizadores, y en el violín eléctrico, es abrumadora, la voz de John Wetton suena etérea, sublime, es un cantante imponente y un bajista sólido (no es un intérprete virtuoso en su instrumento como lo son sus acompañantes), la interpretación en la guitarra de Allan Holdsworth es singular, no se parece a ninguna otra, y sus solos son decididamente brillantes (prestar atención a su aporte en Thirty Years y Mental Medication) y, simplemente, no había baterista de rock por aquellos años que tuviese el swing de Bruford.
La distancia en términos de maestría, entre lo que toca Wetton en bajo eléctrico (siempre me sorprendió que esté tan al frente en la mezcla), y lo que tocan Jobson en sintetizador, piano eléctrico y violín eléctrico, Allan Holdsworth en guitarra eléctrica y Bill Bruford en batería, es evidente, en particular, en Mental Medication. Wetton suena rústico, rudimentario, frente a la sofisticada, refinada labor de sus compañeros. Pero es un detalle, y hay que esforzarse mucho para encontrar uno en esta grabación.
Sin embargo, el reinado de U.K. fue efímero, breve. Luego de esta esencial producción, Bruford y Holdsworth abandonan la agrupación, debido a diferencias musicales, siendo reemplazados por el baterista Terry Bozzio (Frank Zappa).
Las disparidad de estilos entre los integrantes de la banda se observa con meridiana claridad en lo distinto que suenan los dos últimos temas en el álbum, Nevermore y Mental Medication, a causa de una acentuada influencia del jazz, sin perder cohesión o calidad por esta razón. A partir de la incomparable introducción en guitarra acústica de Holdsworth en Nevermore, la agrupación ingresa en todo un terreno nuevo.
Como trio, U.K. grabó un disco en estudio, Danger Money (1979), y uno en vivo, Night After Night (1979), ambos muy buenos.
Sólo que la magia había desaparecido.*****

David Sylvian - Dead Bees on a Cake



He leído bastantes críticas acerca de los méritos de Dead Bees on a Cake, cuarto álbum de David Sylvian, luego de más de una década desde el aclamado Secrets of the Beehive (1987), sin contar algunas colaboraciones. Considerando la opinión de aquellos que lo subestiman, usualmente en comparación con sus primeros discos, y teniendo en cuenta que se objeta primordialmente la calidad de las canciones, y no otros aspectos como, por ejemplo, la producción, se me ocurre que no es tan diferente.
En todo caso, no me conforma, precisamente, el modo en que suena la grabación (Brilliant Trees (1984) y Secrets of the Beehive me gustan más) y, al mismo tiempo, no creo que las canciones sean flojas, puesto que las hay muy bonitas: I Surrender (menospreciada, es encantadora), Midnight Sun (suma a mi lista de magníficos blues posmodernos), Thalhiem, Krishna Blue, The Shining of Things (excelente), Café Europa, Wanderlust (contagiosa, subyugante), Darkest Dreaming (típica de Sylvian, exquisita).
Agrego algo que hace al sonido, pero es más conceptual: sería deseable para Sylvian conservar en sus álbumes zonas acústicas, de las que tanto provecho obtuvo en los discos mencionados.
Afecta una valoración más positiva el hecho que Dead Bees on a Cake carece de congruencia, comprende tantos elementos juntos pertenecientes a estilos diversos, incluyendo trazos étnicos y exóticos, que el resultado conseguido es un poco híbrido. Dobro #1 y Pollen Path contienen dobro y guitarra tocada con slide, asociados al blues, Krishna Blue y All of My Mother's Names, tabla, un instrumento de percusión representativo de la música indostaní, The Shining of Things, cuerdas, etc.
Desde sus inicios, Sylvian demostró ser aficionado a combinar ingredientes distintos, incorporando a su pócima ciertos condimentos peculiares, extraños, añadiendo a su obra adornos extravagantes o pintorescos pero, en otras grabaciones, el balance logrado fue mejor.***1/2

sábado, 18 de enero de 2020

Branford Marsalis - Random Abstract



Pocos saxofonistas pueden tocar a Wayne Shorter, John Coltrane, Sonny Rollins u Ornette Coleman, y salir airosos. Las versiones originales son mejores, pero la destreza, la solvencia de Branford Marsalis es asombrosa.
Además, en sus tempranos discos participa el enorme pianista Kenny Kirkland. No es poco.
La música de Random Abstract está llena de energía y buen humor. Contiene un programa variado donde Branford está decidido a rendir homenaje a intérpretes clásicos como Shorter (Yes and No), Coltrane (Crescent City), o Ben Webster (I Thought About You), reproduciendo su estilo.
Sólo la extendida versión de Lonely Woman, el clásico de Ornette, interpretada a là Jan Garbarek, produce en mí una impresión ambivalente. Está tocada de un modo sofisticado, exquisito, agregando un atractivo matiz grave, dramático, con el cual reviste dicha pieza, pero en verdad no es acertado el cambio de tono que introduce el saxofonista. La legendaria composición incluida originalmente en The Shape of Jazz to Come (1959) es, en mi opinión, una contrabalada (suponiendo que existiera tal forma musical), agridulce, seca, austera, sobria, severa. No es sensual, voluptuosa, refinada o elegante. Me explico: no resulta convincente tocar Lonely Woman de la misma forma que El último tango en París (Gato Barbieri).
Pero Marsalis es un intérprete notable, tremendo, capaz de transmitir un montón de sensaciones a través de la música.
La recreación del standard de Jerome Kern, Yesterdays, es sublime (Kirkland también está formidable allí), vale, por sí misma, el precio del álbum.****1/2

Branford Marsalis Trio - The Beautyful Ones Are Not Yet Born



Sólida entrega del saxofonista Branford Marsalis junto a su trio, integrado también por Robert Hurst en contrabajo y Jeff "Tain" Watts (siempre impecable) en batería, The Beautyful Ones Are Not Yet Born, es una oportunidad para mostrar su lado más exploratorio, aventurado, no suficientemente transitado en su entero catalogo.
Entre los destacados: el tema que presta su título al álbum tiene un tono elegíaco, Gilligan's Isle reminiscencias coltraneanas, y la magnífica Dewey Baby es frenética, agitada (Courtney Pine añade un estupendo segundo tenor aquí). También son muy buenas las piezas interpretadas en tiempo rápido, Xavier's Lair y Citizen Tain, así como las dos composiciones firmadas por el contrabajista (el resto son originales de Marsalis), que abren y cierran el álbum, Roused About y Beat's Remark, respectivamente, ambas tocadas en un medio tiempo, donde Branford suena gentil, cordial, ameno en el soprano.
Es muy placentero escuchar el diestro contrapunto con su hermano Wynton en trompeta (no hace falta decir, ni encontrar razón para explicar, lo bien que se entienden), aunque en verdad, la pieza Cain & Abel parece un poco fuera de programa.****

Greg Osby - Black Book



Black Book incluye ritmos propios del hip-hop, mientras que el saxo alto de Greg Osby ocupa un rol un tanto secundario, swingeando a la par de los vocalistas.
A la vez, tiene una participación resumida en piano Mulgrew Miller (siempre estupendo).
Probablemente no sea su álbum más destacado, pero la interpretación de Osby es siempre prodigiosa, contagiosa, ágil, movilizante.
Pueden comprobarlo ustedes mismos escuchando In a City Blues, no se puede tener más onda para tocar.***1/2

miércoles, 15 de enero de 2020

Screaming Headless Torsos - Screaming Headless Torsos



Screaming Headless Torsos es una explosión de rock, funk, hip-hop, jazz y demás.
El cantante en este primer álbum de 1995, Dean Bowman (más tarde fue reemplazado) es espectacular.
La banda se completa con los notables David Fiuczynski en guitarra (sus solos son asombrosos), Fima Ephron en bajo, Jojo Mayer en batería (una aplanadora) y Daniel Sadownick en percusión (está intratable en Graffiti Cemetery).
La versión de Blue In Green (Bill Evans) en plan reggae es tremenda.
Si te gustan bandas como Living Colour o Fishbone vas a disfrutar de los Torsos.****1/2

Jeff Parker Trio featuring Chris Lopes and Chad Taylor - Bright Light In Winter



El guitarrista de Chicago Jeff Parker es similar a Joe Morris o Scott Fields en cuanto sus líneas de notas individuales son cortantes, crispadas, pero menos cerebral, y su estilo encuentra raíces no sólo en la vanguardia, sino también en el rock y el blues.
Lo imagino tocando con la feroz sección rítmica compuesta por William Parker en contrabajo y Hamid Drake en batería (escribo esta reseña a la manera antigua, con lapicera y papel, por cuanto no tengo a mano un “machete” y no recuerdo si grabaron juntos).
El trio de Jeff Parker, completado por el contrabajista Chris Lopez (toca flauta en The Morning of the 5th) y el baterista Chad Taylor, tiene en Bright Light in Winter una interpretación muy rítmica, rica, colorida, exhuberante.
Mainz y Bright Light Black Site, a modo de ejemplo, son deliciosas, complejas pero, al mismo tiempo, alegres, contagiosas, en las cuales Taylor impulsa al trio a partir de un pulso sostenido usando el aro del redoblante.
Una música maravillosa que, como tanta otra que es valiosa, lamentablemente suele pasar desapercibida.****

Stanley Jordan - Magic Touch



El guitarrista Stanley Jordan es dueño de una técnica prodigiosa, completamente heterodoxa, aplicación de la técnica denominada "tapping", utilizando el recurso de ligados ascendentes y descendentes (pueden escucharlo percutir las cuerdas a la vez que rasgarlas), tal si hubiese adaptado a la guitarra la técnica del piano (comenzó tocando dicho instrumento).
Magic Touch, su primer álbum, combina canciones pop, standards y originales, interpretados soberbia, majestuosamente, en un estilo suave, liviano.
Luce en los temas tocados en solitario (vgr., Eleanor Rigby, Round Midnight, All The Children, son sensacionales), mientras que en aquellos en los que se acompaña por probados colegas, entre otros, dos bateristas ex Weather Report (Peter Erskine, Omar Hakim), el resultado es sólo un poco menos satisfactorio, por ejemplo, The Lady In My Life suena ligero, frívolo, excesivamente pulcro, limpio en su producción, mas está impecablemente tocado, y Return Expedition contiene un solo de guitarra que es un caudaloso torrente de notas bellas y virtuosas.****

lunes, 13 de enero de 2020

Rubén Blades y Son del Solar - Live!



Live! es una suerte de grandes éxitos del cantautor panameño Rubén Blades en magníficas versiones en vivo.
Lo acompaña todo el calor de Son del Solar.
Cuentas del alma es muy emotiva, te lleva a las lágrimas, Rubén tomó prestado el título de un cuento del célebre escritor Gabriel García Márquez para otra gran pieza, Ojos de perro azul, en cuanto a Pedro Navaja, el tema que popularizó a Blades y, por siempre, su carta de presentación, no es necesario decir que, pocas canciones populares de los setenta en adelante, deben contener un relato tan memorable ("La vida es una mezcla de dolores, de risas, de alegría y desilusiones"), Todos vuelven, una de las dos piezas que no le pertenecen, también es notable ("Todos vuelven por la ruta del recuerdo, sólo el tiempo del amor no vuelve más", "Del Caribe a la Patagonia compartimos una luna, una fé y una memoria"), la otra, Muévete, comprende un discurso contra el racismo.
Es una verdadera pena que esta edición, como en otras tantas veces, debido a las limitaciones en la duración de un disco compacto, omita dos temas incluidos en la version original en vinilo doble: Patria y Claro Oscuro.
Rubén Blades es un gran hacedor de canciones.
Canciones para gente de buena fé.****

Santana - Milagro



Me gusta más su forma de tocar la guitarra en los setentas. Milagro es el primer álbum de Carlos Santana para el sello Polydor, después de décadas en la nómina de Columbia. El sonido de la agrupación está dominado por la guitarra de Carlos, el órgano de Chester Thompson y los timbales de Karl Perazzo. Sus fuentes son las usuales en el guitarrista: rock latino en sus acostumbradas maratones (Milagro, la parte furiosa de Somewhere in Heaven, He Don't Have to Wait), pop (Make Somebody Happy), salsa (Agua que va a caer), reggae (Free All The People (South Africa)), jazz (A Dios). Santana aún cree en los poderes políticos y espirituales de su música, lo cual se ve reflejado en Milagro en composiciones y citas.***1/2

Ney Matogrosso - Um Brasileiro



El fantástico cantante Ney Matogrosso aborda la obra del cantautor Chico Buarque de Holanda (participa en Até o Fim, reeditando una longeva tradición propia de la música popular brasilera de colaboraciones entre sus artistas más representativos), en el álbum Um Brasileiro, incluyendo logradas versiones de canciones únicas, como la soberbia Construção; Cala a Boca, Bárbara; Valsinha; Roda Viva; Bom Conselho; A Banda.****

lunes, 6 de enero de 2020

Don Byron - Tuskegee Experiments



Tuskegee Experiments (el título es una referencia al Experimento Tuskegee, un estudio clínico de características nazis realizado en la ciudad de Tuskegee (Alabama) por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos entre la población afroestadounidense, durante cuarenta años, para investigar los efectos de la sífilis no tratada) es el sobresaliente debut discográfico del clarinetista Don Byron.
Está acompañado por verdaderos "capos" de la escena de Nueva York, como el contrabajista Lonnie Plaxico o el bajista Kenny Davis, el baterista Ralph Peterson, Jr., los pianistas Edsel Gómez o Joe Berkovitz, y el guitarrista Bill Frisell, quien por aquellos años tocaba de un modo insuperable.
Los temas en tiempo rápido (Tuskegge Strutter's Ball, Next Love, Mainstem, Tuskegee Experiment), son increíbles, dinámicos, coloridos, también incluye piezas un poco menos estructuradas, con Byron en clarinete bajo (In Memorian: Uncle Dan, Tears, Diego Rivera), una composición interpretada sin acompañamiento (Waltz for Ellen), y una partitura de Schumann a dúo junto a Berkovitz ("Auf einer Burg").
Los contrapuntos entre Byron y Frisell, así como sus solos son brillantes, una lucha palmo a palmo, por ser quien "saca más jugo" a su instrumento.
Comparo a Don Byron con el trompetista Dave Douglas: ambos son virtuosos, tienen una técnica exquisita, prodigiosa, utilizada no para lucirse sino, volviendo al giro lingüístico utilizado, para "exprimir" sus instrumentos, extendiendo sus posibilidades, sus límites.****1/2

Kenny Garrett - Happy People



Happy People, álbum perteneciente al saxofonista Kenny Garrett, recordado por su participación en la agrupación de Miles Davis, comienza con sendas aproximaciones a un jazz de orientación comercial: Song for DiFang contiene un irritante solo de bajo eléctrico donde Marcus Miller, a su vez, ¿casualidad o causalidad? coproductor del disco, utiliza la técnica de slap bass, mientras que la inclusión de la cantante Jean Norris arruina la composición que da título al álbum, Ain't Nothing but the Blues, con Garrett en soprano y el agregado del guitarrista Randy Razz, es un blues con sonido fusión y representa otro desacierto, Hole in One, Song #8 y Thessalonika, están lejos de ser memorables, y sólo se puede rescatar la manifiesta destreza del propio saxofonista y la distinguida presencia del legendario Bobby Hutcherson en vibráfono, Brother B. Harper, dedicada al venerable saxofonista Billy Harper (aunque yo percibo a Coltrane), muestra a Garrett esta vez en el formato clásico de cuarteto acústico, suena sólido e intenso, interpretando la música que me hubiese gustado escuchar en todo el álbum.**1/2

David Sánchez - Sketches of Dreams



Sketches of Dreams, segundo álbum del saxofonista portoriqueño David Sánchez, contiene un enérgico jazz latino en temas como Africa y Las Américas o Bomba Blues, y un jazz más tradicional en las baladas Falling in Love With Love e It's Easy to Remember.
Desde el inicio, acompañado por el trompetista Roy Hargrove y cuantiosa percusión afrocaribeña, Sánchez enseña un tono grueso, sólido, muscular, está fantástico en Mal social, incluyendo su mejor solo en el álbum, saca a relucir sus habilidades como compositor en la bonita Sketches of Dreams, se muestra elegante, fino, majestuoso, aunque quizás un poco contenido en Tú y mi canción e It's Easy to Remember, e igualmente hábil en el soprano en Little Melonae, firmada por Jackie McLean.****