miércoles, 12 de febrero de 2020

Pat Metheny Group - We Live Here



We Live Here, publicado por el Pat Metheny Group en 1995, es una deficiente, burda, ordinaria, incorporación de la programación de ritmos, por una agrupación que demostró con creces en sus grabaciones desde sus inicios, una sabia, singular, insuperable destreza para combinar el uso de sintetizadores e instrumentos acústicos, y una animada, estimulante percusión y que, además, hiciera de la sutileza y el refinamiento un sello inconfundible.
La inclusión de una batería electrónica en la banda de sonido de la película The Falcon and the Snowman (1985), por el contrario, había sido fructífera, fecunda, enriqueciendo el sonido de la banda.
No ocurre lo mismo en We Live Here, donde la utilización de una nueva tecnología es frustrante, significa un fracaso debido a que es poco inspirada, redundando en un soporte rítmico monótono, tedioso, inexpresivo.
Pero la banda consigue salir a flote, evitando naufragar, a causa del acostumbrado virtuosismo de sus integrantes y, más importante aún, porque Pat Metheny y sus acólitos tienen un atributo que no está presente en muchos artistas aún sobresalientes, y desautoriza, descalifica, corrige, ridiculiza, a quienes califican su música, en forma un tanto absurda, como "new age", a sus detractores que desvalorizan su propuesta sólo porque es accesible, mayoritariamente "snobs" que rechazan todo lo que sea popular, sencillamente no son capaces de entenderlo: una sensibilidad sin medida, sin límite.
Entre los destacados, se puede señalar: los solos de Metheny en guitarra tienen gracia (vgr., And Then I Knew, Red Sky); la constante avidez de Meth por los nuevos sonidos, asimilando la estética industrial en el tema We Live Here; And Then I Knew, de igual manera que Red Sky, tiene una acentuada influencia brasilera en el ritmo, es animada, alegre, reconfortante, los bajos de Steve Rodby son perfectos, y el solo del guitarrista tiene mucho swing; el solo de Lyle Mays en To the End of the World es de una belleza que no puede ser expresada en palabras, incomparablemente cálido, elegante, las notas pulsadas en el piano en el inicio caen como gotas de rocío, por su parte, el por habitual no menos asombroso, explosivo, solo del propio Metheny en guitarra sintetizada, y Rodby está muy fino otra vez (es difícil no sentirse conmovido por To the End of the World); una infrecuente aproximación a la vertiente de jazz principal (mainstream jazz) en Episode D'Azur, una intrincada, creativa composición firmada por el pianista; Something to Remind You, similar a una canción pop, donde brillan los vocalistas canturreando la melodía, sin palabras (no hay nada que decir), expresando de modo elocuente en sonidos la forma en que siempre quise vivir mi vida, es hermosísima; el repetitivo motivo melódico de Stranger in Town, la otra pieza en que la banda marca un pulso de jazz propiamente dicho, bis en los conciertos de la gira presentación de este álbum.
Esos ritmos programados carentes de ingenio no consiguen arruinar el álbum (no podrían), pero sin tales, un inspirado, inventivo, We Live Here habría estado cerca de sus mejores obras.
Más allá de los defectos que se puedan encontrar en esta grabación, contiene una música cautivante, mágica, de ensueño.
Es poco probable que Pat Metheny (hoy ya sin Mays) vuelva a entregarnos algo así de significativo.****

Es muy triste conocer la noticia de la desaparición del exquisito pianista Lyle Mays.
La entera historia del denominado jazz fusión o jazz rock, estilo predominante en la escena de jazz durante la década de los setenta, no presentó una dupla más valiosa que Metheny-Mays, Zawinul-Shorter, responsables de Weather Report, creadores de una música comparablemente rica, no alcanzaron semejante nivel de interacción y empatía.
El Pat Metheny Group supo estimular en mí la inmaginación y la creatividad, despertando un montón de sensaciones, ideas, impresiones, que dejaron huellas imborrables.
Con su música, Pat Metheny y Lyle Mays, se dedicaron a colorear los días de mi adolescencia.

Pat Metheny - Autumn Leaves



Autumn Leaves, título antojadizo, si los hay, elegido para denominar esta edición no oficial de la grabación de un concierto del Pat Metheny Group en Tokio en 1995, dado que, por tratarse de un disco de jazz, la primera referencia que se tiene en mente, es la del standard del mismo nombre perteneciente a Joseph Kosma, por lógica, no incluido en este álbum, si se tiene en cuenta que, si mi memoria no me traiciona, Pat Metheny nunca grabó o tocó en vivo en forma regular, esa composición.
Es una verdadera pena que este "disco pirata" no contenga una extensa, formidable, imponente versión de Insensatez (How Insensitive), el clásico de Antonio Carlos Jobim, donde la sección rítmica marcaba un ritmo de bossa, seguido de una síncopa propia de jazz sosteniendo un magistral solo de Metheny y, luego, de regreso al tiempo de bossa, incluido en el programa de los conciertos durante la gira promocional de We Live Here.
En cambio, sí rescata una magnífica recreación de This Is Not America, el tema grabado junto a David Bowie para la banda de sonido del filme The Falcon and the Snowman (John Schlesinger, 1984), donde la flemática voz de inconfundible estirpe británica del legendario cantante de rock, es imaginativamente reemplazada por las negras voces llenas de cálidas modulaciones de un admirable Mark Ledford y su par perfecto, David Blamires (candiense y blanco).
El resto de las piezas que son parte de esta publicación corresponden, mayormente, por consecuencia, al álbum We Live Here (And Then I Knew tiene un final diferente al de la versión original en estudio, con las voces de los cantantes  acompañadas sólo por percusión, Here To Stay, Episode D'Azur en vivo suma una introducción de piano solo, Stranger In Town), a las que se agregan algunos "clásicos" de la agrupación: Have You Heard (Letter from Home, 1989), durante años y varias giras, la composición de apertura de sus presentaciones, la monumental First Circle (First Circle, 1984), las épicas Third Wind, y Minuano (Six-Eight) (Still Life (Talking), 1987), la pastoral, bucólica, Farmer's Trust (Travels, 1983), y un interludio, bautizado Scrap Metal, oportunidad para un intercambio incendiario, subversivo, revoltoso, arrebatador, electrizante, entre Meth en sintetizada, sonido de fanfarrias incluído, y Paul Wertico en batería, también rigurosamente incorporado en el repertorio del Pat Metheny Group de mitad de los noventas.***1/2

Bill Frisell Kermit Driscoll Joey Baron - Live



Grabado en vivo en Sevilla, Live, es mi álbum favorito de Bill Frisell.
Los temas son distinguidos (vgr., Troughout, Have a Little Faith in Me, Strange Meeting).
La guitarra de Bill Frisell se sirve de todos los colores disponibles en la paleta. Todos los sonidos pueden fluir de su guitarra. Se puede escuchar a la guitarra susurrar, dialogar con sus acompañantes, proferir alaridos, cantar, acariciar, pintar.
Su interpretación en la guitarra, donde confluyen múltiples estilos es, simplemente, pura magia.
Pero aún más importante: no se trata ser un virtuoso, de mostrar una técnica excelsa, sino de no sonar como nadie más.
Estimo que el asombroso baterista Joey Baron no toca una métrica regular durante todo el concierto.*****

sábado, 8 de febrero de 2020

Steve Coleman • Robin Eubanks • Greg Osby • Cassandra Wilson - Flashback on M-Base



Flashback on M-Base es una compilación de temas pertenecientes a diferentes álbumes de artistas enrolados en el, por ese entonces, naciente (todavía hoy no suficientemente apreciado) colectivo M-Base.
Es necesario volver a señalar, con la intención de hacer honor a este conjunto de intérpretes, algo que puede pasar por alto un oyente desatento: no es sólo una recopilación de piezas bien tocadas, Steve Coleman y sus secuaces surgieron en la escena de jazz de principios de los ochenta para sonar de un modo que no se había hecho antes.
¡Escuchen a Coleman y Osby en Micro-Move soleando juntos en el alto sin acompañamiento!, ¡Eso es o no es tener swing! Son cuatro minutos. No sé a ustedes, pero yo no necesito más.
¡To Perpetuate the Funk parece el aria de una jodida ópera! Pero no por un blanquito con peluca, sino por un morocho con agallas (bolas). Una verdadera oda al funk.
Silent Attitude muestra a Osby, esta vez escoltado por la genial Geri Allen en sintetizadores (aunque prefiero su desempeño en el piano).
Rock This Calling es la primera aparición en esta recopilación de la formidable Cassandra Wilson. Nadie puede ser indiferente cuando ella canta.
¡No se pierdan a los hermanos Eubanks cocinando en Midtown!
En el final, es el momento de reunir el rebaño, el padre Coleman esta llamando a misa, última oportunidad para asistir a la congregación de fieles. Another Level es un dúo con el baterista Marvin "Smitty" Smith, donde el padrino Steve Coleman derrocha clase, hace gala de una elegancia que no sabe de límites. Es la despedida. (This is) Another Level.****

Greg Osby - Mindgames



En su segundo álbum, Mindgames, el saxofonista Greg Osby se muestra como un artesano dedicado a moldear sonidos enigmáticos, elusivos, intangibles, etéreos.
Su singular, virtuosa interpretación, está acompañada de poderosos ritmos funky.
En contraste, la grabación presenta cierta monotonía en los temas de tiempo lento, y un excesivo, poco inspirado, uso de los sintetizadores.
El contrapunto entre Osby y el guitarrista Kevin McNeal en This Is Not A Test es ágil, efusivo, endiablado, mientras que la breve Chin Lang tiene la potencia arrolladora de un tsunami.
Es un crimen que el colectivo M-Base no sea más reconocido.
Su música representó un sonido diferente, significó un paso adelante.****

Marc Johnson - Right Brain Patrol



Right Brain Patrol es una magnífica adición al excelente catálogo del sello JMT (reeditado por Winter & Winter), perteneciente al sólido Marc Johnson, por siempre recordado como el último contrabajista en el trio de Bill Evans.
Dueño de un tono bien gordo, Johnson es una aplanadora en su interpretación sin acompañamiento en Batuki Burundi, en el mismo sentido, muestra una fuerza, un empuje asombrosos, en Right Brain Patrol.
También se distingue, en temprana aparición, el guitarrista Ben Monder, enseñando versatilidad, una personalidad musical menos definida que en sus propios álbumes posteriores, con reminiscencias de Bill Frisell, por ejemplo, en Netcong On My Mind, otro "blues postmoderno", única composición firmada en soledad (el resto son, en su mayoría, de Johnson o Tunçboyaciyan).
La presencia del percusionista nacido en Estambul, Arto Tunçboyaciyan, es una acertada y atractiva elección, tocando solo en You, una breve introducción a After You, y aportando un poco de color con sus vocalizaciones, sin usar tal recurso en forma excesiva.
Right Brain Patrol es muy variado, inclasificable, con aires de world music, pero sin ser un pastiche.****

sábado, 1 de febrero de 2020

Pat Metheny - Secret Story



Secret Story es la consumación de la visión musical de Pat Metheny, donde confluyen jazz, folk, ritmos de diversas latitudes, en particular, brasileros, incluyendo en este álbum la adaptación de un himno vietnamita.
Extraña que no sea un proyecto junto a su popular agrupación, en los límites de un género que no tiene una aceptación masiva, el Pat Metheny Group, sino un esfuerzo en solitario. Metheny toca guitarras, bajo, piano, teclados, y se acompaña de una pléyade de exquisitos intérpretes, destacándose: Toots Thielemans con un solo memorable de harmónica en la entrañable balada Always and Forever, Mark Ledford en voz en la exótica Finding and Believing, Gil Goldstein en un arrabalero acordeón en Antonia.
Las composiciones son bellísimas: unas, representativas del temprano Pat Metheny Group, descriptivas de paisajes rurales (Facing West, The Longest Summer), contagian optimismo, esperanza, júbilo, regocijo, otras, animadas de un espíritu trashumante, nos llevan a recorrer locaciones de ensueño a través del mundo (Above The Treetops, Finding and Believing, See The World), las hay leves, suaves, delicadas (Rain River), con un cierto matiz naïf (As a Flower Blossoms (I Am Running to You)), mientras que algunas son simplemente conmovedoras (Always and Forever, Antonia, The Truth Will Always Be).
Secret Story es el relato de una gesta, una épica fantástica, un diario de viaje, una bitácora de una aventura, donde Metheny parece dispuesto a contar sus vivencias, algo personal, íntimo, profundo, experiencias que entrañan un proceso vital de maduración, individual y creativa.
El clímax tiene lugar en The Truth Will Always Be, una composición que se desarrolla "in crescendo", con el típico solo en guitarra sintetizada de carácter monumental, dramático, eufórico, explosivo, apoteósico, catártico. Cerca del final del itinerario, es el momento de una pensativa, introspectiva, evocativa, Tell Her You Saw Me. A modo de epílogo, en pocas palabras, convenientemente orquestal, Not To Be Forgotten (Our Final Our).
Una música llena de lirismo, poesía, sensibilidad, magia.
Un auténtico viaje a través de las emociones.*****

Larry Carlton - Sleepwalk



Sleepwalk, tercer álbum del guitarrista Larry Carlton para Warner Bros., grabado en 1981, no presenta momentos verdaderamente inspirados. Una prueba en tal sentido es la ordinaria participación del saxofonista David Sanborn en Upper Kern, del mismo modo que tampoco son interesantes los banales sintetizadores que, además, suenan pasados de moda. Prefiero la más orgánica grabación en vivo Eight Times Up (1983). Para destacar: Carlton se sirve del mismo "truco" en You Gotta Get It While You Can que utilizara en Mulberry Street, perteneciente a su álbum anterior, el magnífico Strikes Twice (1981), consistente en doblar la velocidad real del solo.
Strikes Twice es mucho más sólido que Sleepwalk, a pesar de ser subestimado debido a que no conforma la participación de Carlton cantando en algunos temas, lo cual abandonará en adelante. En mi opinión, por el contrario, la voz en la edición original en vinilo, no así en la primera publicación en disco compacto, de inferior calidad, suena fantástica, si bien super procesada, artificial. Agrego que Strikes Twice contiene, además de una interpretación soberbia en la guitarra, fibra, una energía de la que carecen la mayoría de sus grabaciones.
Sleepwalk, en cambio, cuenta con la participación de probados sesionistas pertenecientes al área de Los Angeles, entre los que sobresale Terry Trotter, cuyo piano Fender Rhodes suena bárbaro, pero el resultado es un tanto anémico, falto de vitaminas.
En cuanto a la contribución vocal de Larry Carlton en Strikes Twice, ya lo dijo Mafalda: "La cosa es tomar lo artificial con naturalidad".
No profeso adoración por esta clase de fusión próxima al smooth-jazz pero sostengo que, tocando esta música que tanto le gusta, el guitarrista Larry Carlton es insuperable.***1/2

Norman Brown - Better Days Ahead



Surgido a principios de los noventas, Norman Brown es otro guitarrista heredero de George Benson, en rigor de su encarnación comercial. Better Days Ahead es su tercer álbum, grabado para Mojazz, la división de jazz del legendario sello de soul Motown. 
Dueño de un tono redondo, demuestra una tremenda destreza en la guitarra en composiciones propias como This Time Around y Better Days Ahead, y en la dulcita, melosa, versión de After the Love Is Gone, de Earth, Wind & Fire, donde imitando en forma deslumbrante el estilo patentado por George Benson, vocaliza al unísono las líneas de notas individuales que toca en la guitarra (es una pena que no lo hiciera más durante el resto de la sesión).
Todo es de Brown, que solea, sin descanso, a lo largo y ancho de la grabación, mientras que el acompañamiento es el habitual en esta clase de estilo: correcto, rutinario, deslucido, de compromiso. El color, la luz, la vitalidad, el atractivo, reside en el desempeño en la guitarra del solista.
Además de los originales mencionados, el oyente que no comulga con un jazz orientado a un consumo masivo puede despertar de su letardo en Third World (¿porqué será que, cuando desde el Primer Mundo se mira en términos musicales hacia el Tercer Mundo, usualmente se escucha algo similar a un ritmo de bossa-nova? Espero que no se piense, reproduciendo un estereotipo, manifestación de un notorio etnocentrismo cultural, que un mundo tan vasto y rico culturalmente, se agota en el tan promocionado en el occidente acomodado, a partir de los cincuentas, muy bello estilo oriundo de Brasil), y en N-Control, animada por aires funky.
Lo demás, son un tanto edulcoradas piezas en tiempos lentos, en particular, uno se puede deleitar con la muy romántica Serenade (y pensar en esa chica que alguna vez creyó en ti, y decidir si quedarse o partir).
Una destacada interpretación en un estilo pobre.***1/2

lunes, 27 de enero de 2020

Kris T. Reeder - Time to Fly Take 2


El trombón es un instrumento fantástico que tuvo un papel más prominente dentro de las bandas de jazz en otras épocas. Aún así, son unos cuantos sus cultores en la actualidad. 
Quizás por ser de rango bajo, no suele ocupar un rol solista, pero un álbum de trombón acompañado sólo por electrónicos es toda una rareza y, ustedes saben, me gustan las sorpresas. Trombón más efectos especiales no puede ser otra cosa que un producto de los tiempos. ¿Lo hubiesen imaginado a Tommy Dorsey? No hay duda que la música que anima los salones de baile ha cambiado. Hay momentos en Time to Fly take 2, por ejemplo, en Press Enter, donde el soporte rítmico es propiamente lo que se escucha en un boliche, no guarda relación alguna con los sonidos que pueblan las veladas en las madrugadas de un club de jazz. En todo caso, no creo que Reeder persiga ser considerado un intérprete de jazz o, al menos, uno como ha sido concebido históricamente.
La apuesta es todo un desafío, puesto que se deben hacer coexistir las frases improvisadas por un instrumento de sonido oscuro, grueso, profundo, gutural, con las pulsaciones continuas, repetidas, rutinarias, sin alteraciones, sin sorpresas, inexpresivas, sin cálidas imperfecciones, construidas a partir de un loop. Lo anterior no significa que no sea posible hallar creatividad en el uso de los electrónicos, dado que, a fin de cuentas, siempre depende de la imaginación del programador. Sortear el reto en forma exitosa requiere, además de consumar semejante maridaje, lograr un resultado atractivo.
En definitiva, no para todos los paladares, pero muy interesante. 
Kris T. Reeder está decidido a llevar al trombón de regreso a los tiempos que corren.***1/2

Ben Harper - Welcome to the Cruel World



Welcome to the Cruel World es el promisorio debut discográfico del neoblusero Ben Harper, donde enseña un potencial en la interpretación, acompañando su canto con un atractivo uso de la guitarra slide, técnica propia y característica del blues, que rendirá los mejores frutos en su siguiente álbum Fight for Your Mind, momento en que su propuesta alcanzará plena madurez. La voz de Harper no es prodigiosa pero, como suele ocurrir con los buenos cultores del blues, es muy expresiva. Canciones como Whipping Boy, Breakin' Down y Like a King demuestran actitud, carácter, fibra y, al escucharlas, es posible presentir lo bueno por venir. Las composiciones en Fight for Your Mind son más pulidas, redondas, concisas (cada vez que escucho este álbum me gusta más), en particular, God Fearing Man es verdaderamente espléndida.***1/2

F.F.F. - Blast Culture



La agrupación F.F.F. (Fédération Française de Fonck), en la mejor faceta que muestra en su álbum debut, Blast Culture, producido por el prestigioso bajista y productor Bill Laswell, no es sólo funk, sino que también incluye reggae (La Complainte Du Plombier) y música de raíz africana (Mama Krie). Hubiese sido deseable que se acentuara esa insinuada variedad de estilos, en procura de ofrecer un programa más variado que quebrara cierta monotonía de la cual adolece esta grabación. La banda envió, en su oportunidad, un demo a Laswell para que acepte ser responsable de la producción, pero no quedaron conformes con el resultado de su tarea, sosteniendo que la grabación de prueba sonaba mejor.**1/2

sábado, 25 de enero de 2020

Brian Eno - Before And After Science



Brian Eno es un innovador y un experto productor.
En su singular álbum Before and After Science, demuestra sensibilidad e inspiración.
El lado A del vinilo original es movido, animado, mientras que el lado B, calmo, reposado, construido de puras sensaciones, contiene paisajes sonoros de ensueño, oníricos, pródigos en imágenes sugestivas, de enorme poder evocativo, que invitan a trasladarse mentalmente lejos de lo cotidiano, a sentir, soñar, imaginar, consumando la mayor virtud de la música: representar algo de un modo que no puede ser expresado con palabras o imágenes.*****

U.K. - U.K.



U.K. fue una banda de virtuosos. En su primer álbum, llamado simplemente U.K., la destreza de Eddie Jobson en los teclados, sobregrabando múltiples sintetizadores, y en el violín eléctrico, es abrumadora, la voz de John Wetton suena etérea, sublime, es un cantante imponente y un bajista sólido (no es un intérprete virtuoso en su instrumento como lo son sus acompañantes), la interpretación en la guitarra de Allan Holdsworth es singular, no se parece a ninguna otra, y sus solos son decididamente brillantes (prestar atención a su aporte en Thirty Years y Mental Medication) y, simplemente, no había baterista de rock por aquellos años que tuviese el swing de Bruford.
La distancia en términos de maestría, entre lo que toca Wetton en bajo eléctrico (siempre me sorprendió que esté tan al frente en la mezcla), y lo que tocan Jobson en sintetizador, piano eléctrico y violín eléctrico, Allan Holdsworth en guitarra eléctrica y Bill Bruford en batería, es evidente, en particular, en Mental Medication. Wetton suena rústico, rudimentario, frente a la sofisticada, refinada labor de sus compañeros. Pero es un detalle, y hay que esforzarse mucho para encontrar uno en esta grabación.
Sin embargo, el reinado de U.K. fue efímero, breve. Luego de esta esencial producción, Bruford y Holdsworth abandonan la agrupación, debido a diferencias musicales, siendo reemplazados por el baterista Terry Bozzio (Frank Zappa).
Las disparidad de estilos entre los integrantes de la banda se observa con meridiana claridad en lo distinto que suenan los dos últimos temas en el álbum, Nevermore y Mental Medication, a causa de una acentuada influencia del jazz, sin perder cohesión o calidad por esta razón. A partir de la incomparable introducción en guitarra acústica de Holdsworth en Nevermore, la agrupación ingresa en todo un terreno nuevo.
Como trio, U.K. grabó un disco en estudio, Danger Money (1979), y uno en vivo, Night After Night (1979), ambos muy buenos.
Sólo que la magia había desaparecido.*****

David Sylvian - Dead Bees on a Cake



He leído bastantes críticas acerca de los méritos de Dead Bees on a Cake, cuarto álbum de David Sylvian, luego de más de una década desde el aclamado Secrets of the Beehive (1987), sin contar algunas colaboraciones. Considerando la opinión de aquellos que lo subestiman, usualmente en comparación con sus primeros discos, y teniendo en cuenta que se objeta primordialmente la calidad de las canciones, y no otros aspectos como, por ejemplo, la producción, se me ocurre que no es tan diferente.
En todo caso, no me conforma, precisamente, el modo en que suena la grabación (Brilliant Trees (1984) y Secrets of the Beehive me gustan más) y, al mismo tiempo, no creo que las canciones sean flojas, puesto que las hay muy bonitas: I Surrender (menospreciada, es encantadora), Midnight Sun (suma a mi lista de magníficos blues posmodernos), Thalhiem, Krishna Blue, The Shining of Things (excelente), Café Europa, Wanderlust (contagiosa, subyugante), Darkest Dreaming (típica de Sylvian, exquisita).
Agrego algo que hace al sonido, pero es más conceptual: sería deseable para Sylvian conservar en sus álbumes zonas acústicas, de las que tanto provecho obtuvo en los discos mencionados.
Afecta una valoración más positiva el hecho que Dead Bees on a Cake carece de congruencia, comprende tantos elementos juntos pertenecientes a estilos diversos, incluyendo trazos étnicos y exóticos, que el resultado conseguido es un poco híbrido. Dobro #1 y Pollen Path contienen dobro y guitarra tocada con slide, asociados al blues, Krishna Blue y All of My Mother's Names, tabla, un instrumento de percusión representativo de la música indostaní, The Shining of Things, cuerdas, etc.
Desde sus inicios, Sylvian demostró ser aficionado a combinar ingredientes distintos, incorporando a su pócima ciertos condimentos peculiares, extraños, añadiendo a su obra adornos extravagantes o pintorescos pero, en otras grabaciones, el balance logrado fue mejor.***1/2

sábado, 18 de enero de 2020

Branford Marsalis - Random Abstract



Pocos saxofonistas pueden tocar a Wayne Shorter, John Coltrane, Sonny Rollins u Ornette Coleman, y salir airosos. Las versiones originales son mejores, pero la destreza, la solvencia de Branford Marsalis es asombrosa.
Además, en sus tempranos discos participa el enorme pianista Kenny Kirkland. No es poco.
La música de Random Abstract está llena de energía y buen humor. Contiene un programa variado donde Branford está decidido a rendir homenaje a intérpretes clásicos como Shorter (Yes and No), Coltrane (Crescent City), o Ben Webster (I Thought About You), reproduciendo su estilo.
Sólo la extendida versión de Lonely Woman, el clásico de Ornette, interpretada a là Jan Garbarek, produce en mí una impresión ambivalente. Está tocada de un modo sofisticado, exquisito, agregando un atractivo matiz grave, dramático, con el cual reviste dicha pieza, pero en verdad no es acertado el cambio de tono que introduce el saxofonista. La legendaria composición incluida originalmente en The Shape of Jazz to Come (1959) es, en mi opinión, una contrabalada (suponiendo que existiera tal forma musical), agridulce, seca, austera, sobria, severa. No es sensual, voluptuosa, refinada o elegante. Me explico: no resulta convincente tocar Lonely Woman de la misma forma que El último tango en París (Gato Barbieri).
Pero Marsalis es un intérprete notable, tremendo, capaz de transmitir un montón de sensaciones a través de la música.
La recreación del standard de Jerome Kern, Yesterdays, es sublime (Kirkland también está formidable allí), vale, por sí misma, el precio del álbum.****1/2

Branford Marsalis Trio - The Beautyful Ones Are Not Yet Born



Sólida entrega del saxofonista Branford Marsalis junto a su trio, integrado también por Robert Hurst en contrabajo y Jeff "Tain" Watts (siempre impecable) en batería, The Beautyful Ones Are Not Yet Born, es una oportunidad para mostrar su lado más exploratorio, aventurado, no suficientemente transitado en su entero catalogo.
Entre los destacados: el tema que presta su título al álbum tiene un tono elegíaco, Gilligan's Isle reminiscencias coltraneanas, y la magnífica Dewey Baby es frenética, agitada (Courtney Pine añade un estupendo segundo tenor aquí). También son muy buenas las piezas interpretadas en tiempo rápido, Xavier's Lair y Citizen Tain, así como las dos composiciones firmadas por el contrabajista (el resto son originales de Marsalis), que abren y cierran el álbum, Roused About y Beat's Remark, respectivamente, ambas tocadas en un medio tiempo, donde Branford suena gentil, cordial, ameno en el soprano.
Es muy placentero escuchar el diestro contrapunto con su hermano Wynton en trompeta (no hace falta decir, ni encontrar razón para explicar, lo bien que se entienden), aunque en verdad, la pieza Cain & Abel parece un poco fuera de programa.****

Greg Osby - Black Book



Black Book incluye ritmos propios del hip-hop, mientras que el saxo alto de Greg Osby ocupa un rol un tanto secundario, swingeando a la par de los vocalistas.
A la vez, tiene una participación resumida en piano Mulgrew Miller (siempre estupendo).
Probablemente no sea su álbum más destacado, pero la interpretación de Osby es siempre prodigiosa, contagiosa, ágil, movilizante.
Pueden comprobarlo ustedes mismos escuchando In a City Blues, no se puede tener más onda para tocar.***1/2

miércoles, 15 de enero de 2020

Screaming Headless Torsos - Screaming Headless Torsos



Screaming Headless Torsos es una explosión de rock, funk, hip-hop, jazz y demás.
El cantante en este primer álbum de 1995, Dean Bowman (más tarde fue reemplazado) es espectacular.
La banda se completa con los notables David Fiuczynski en guitarra (sus solos son asombrosos), Fima Ephron en bajo, Jojo Mayer en batería (una aplanadora) y Daniel Sadownick en percusión (está intratable en Graffiti Cemetery).
La versión de Blue In Green (Bill Evans) en plan reggae es tremenda.
Si te gustan bandas como Living Colour o Fishbone vas a disfrutar de los Torsos.****1/2

Jeff Parker Trio featuring Chris Lopes and Chad Taylor - Bright Light In Winter



El guitarrista de Chicago Jeff Parker es similar a Joe Morris o Scott Fields en cuanto sus líneas de notas individuales son cortantes, crispadas, pero menos cerebral, y su estilo encuentra raíces no sólo en la vanguardia, sino también en el rock y el blues.
Lo imagino tocando con la feroz sección rítmica compuesta por William Parker en contrabajo y Hamid Drake en batería (escribo esta reseña a la manera antigua, con lapicera y papel, por cuanto no tengo a mano un “machete” y no recuerdo si grabaron juntos).
El trio de Jeff Parker, completado por el contrabajista Chris Lopez (toca flauta en The Morning of the 5th) y el baterista Chad Taylor, tiene en Bright Light in Winter una interpretación muy rítmica, rica, colorida, exhuberante.
Mainz y Bright Light Black Site, a modo de ejemplo, son deliciosas, complejas pero, al mismo tiempo, alegres, contagiosas, en las cuales Taylor impulsa al trio a partir de un pulso sostenido usando el aro del redoblante.
Una música maravillosa que, como tanta otra que es valiosa, lamentablemente suele pasar desapercibida.****

Stanley Jordan - Magic Touch



El guitarrista Stanley Jordan es dueño de una técnica prodigiosa, completamente heterodoxa, aplicación de la técnica denominada "tapping", utilizando el recurso de ligados ascendentes y descendentes (pueden escucharlo percutir las cuerdas a la vez que rasgarlas), tal si hubiese adaptado a la guitarra la técnica del piano (comenzó tocando dicho instrumento).
Magic Touch, su primer álbum, combina canciones pop, standards y originales, interpretados soberbia, majestuosamente, en un estilo suave, liviano.
Luce en los temas tocados en solitario (vgr., Eleanor Rigby, Round Midnight, All The Children, son sensacionales), mientras que en aquellos en los que se acompaña por probados colegas, entre otros, dos bateristas ex Weather Report (Peter Erskine, Omar Hakim), el resultado es sólo un poco menos satisfactorio, por ejemplo, The Lady In My Life suena ligero, frívolo, excesivamente pulcro, limpio en su producción, mas está impecablemente tocado, y Return Expedition contiene un solo de guitarra que es un caudaloso torrente de notas bellas y virtuosas.****

lunes, 13 de enero de 2020

Rubén Blades y Son del Solar - Live!



Live! es una suerte de grandes éxitos del cantautor panameño Rubén Blades en magníficas versiones en vivo.
Lo acompaña todo el calor de Son del Solar.
Cuentas del alma es muy emotiva, te lleva a las lágrimas, Rubén tomó prestado el título de un cuento del célebre escritor Gabriel García Márquez para otra gran pieza, Ojos de perro azul, en cuanto a Pedro Navaja, el tema que popularizó a Blades y, por siempre, su carta de presentación, no es necesario decir que, pocas canciones populares de los setenta en adelante, deben contener un relato tan memorable ("La vida es una mezcla de dolores, de risas, de alegría y desilusiones"), Todos vuelven, una de las dos piezas que no le pertenecen, también es notable ("Todos vuelven por la ruta del recuerdo, sólo el tiempo del amor no vuelve más", "Del Caribe a la Patagonia compartimos una luna, una fé y una memoria"), la otra, Muévete, comprende un discurso contra el racismo.
Es una verdadera pena que esta edición, como en otras tantas veces, debido a las limitaciones en la duración de un disco compacto, omita dos temas incluidos en la version original en vinilo doble: Patria y Claro Oscuro.
Rubén Blades es un gran hacedor de canciones.
Canciones para gente de buena fé.****

Santana - Milagro



Me gusta más su forma de tocar la guitarra en los setentas. Milagro es el primer álbum de Carlos Santana para el sello Polydor, después de décadas en la nómina de Columbia. El sonido de la agrupación está dominado por la guitarra de Carlos, el órgano de Chester Thompson y los timbales de Karl Perazzo. Sus fuentes son las usuales en el guitarrista: rock latino en sus acostumbradas maratones (Milagro, la parte furiosa de Somewhere in Heaven, He Don't Have to Wait), pop (Make Somebody Happy), salsa (Agua que va a caer), reggae (Free All The People (South Africa)), jazz (A Dios). Santana aún cree en los poderes políticos y espirituales de su música, lo cual se ve reflejado en Milagro en composiciones y citas.***1/2

Ney Matogrosso - Um Brasileiro



El fantástico cantante Ney Matogrosso aborda la obra del cantautor Chico Buarque de Holanda (participa en Até o Fim, reeditando una longeva tradición propia de la música popular brasilera de colaboraciones entre sus artistas más representativos), en el álbum Um Brasileiro, incluyendo logradas versiones de canciones únicas, como la soberbia Construção; Cala a Boca, Bárbara; Valsinha; Roda Viva; Bom Conselho; A Banda.****

lunes, 6 de enero de 2020

Don Byron - Tuskegee Experiments



Tuskegee Experiments (el título es una referencia al Experimento Tuskegee, un estudio clínico de características nazis realizado en la ciudad de Tuskegee (Alabama) por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos entre la población afroestadounidense, durante cuarenta años, para investigar los efectos de la sífilis no tratada) es el sobresaliente debut discográfico del clarinetista Don Byron.
Está acompañado por verdaderos "capos" de la escena de Nueva York, como el contrabajista Lonnie Plaxico o el bajista Kenny Davis, el baterista Ralph Peterson, Jr., los pianistas Edsel Gómez o Joe Berkovitz, y el guitarrista Bill Frisell, quien por aquellos años tocaba de un modo insuperable.
Los temas en tiempo rápido (Tuskegge Strutter's Ball, Next Love, Mainstem, Tuskegee Experiment), son increíbles, dinámicos, coloridos, también incluye piezas un poco menos estructuradas, con Byron en clarinete bajo (In Memorian: Uncle Dan, Tears, Diego Rivera), una composición interpretada sin acompañamiento (Waltz for Ellen), y una partitura de Schumann a dúo junto a Berkovitz ("Auf einer Burg").
Los contrapuntos entre Byron y Frisell, así como sus solos son brillantes, una lucha palmo a palmo, por ser quien "saca más jugo" a su instrumento.
Comparo a Don Byron con el trompetista Dave Douglas: ambos son virtuosos, tienen una técnica exquisita, prodigiosa, utilizada no para lucirse sino, volviendo al giro lingüístico utilizado, para "exprimir" sus instrumentos, extendiendo sus posibilidades, sus límites.****1/2

Kenny Garrett - Happy People



Happy People, álbum perteneciente al saxofonista Kenny Garrett, recordado por su participación en la agrupación de Miles Davis, comienza con sendas aproximaciones a un jazz de orientación comercial: Song for DiFang contiene un irritante solo de bajo eléctrico donde Marcus Miller, a su vez, ¿casualidad o causalidad? coproductor del disco, utiliza la técnica de slap bass, mientras que la inclusión de la cantante Jean Norris arruina la composición que da título al álbum, Ain't Nothing but the Blues, con Garrett en soprano y el agregado del guitarrista Randy Razz, es un blues con sonido fusión y representa otro desacierto, Hole in One, Song #8 y Thessalonika, están lejos de ser memorables, y sólo se puede rescatar la manifiesta destreza del propio saxofonista y la distinguida presencia del legendario Bobby Hutcherson en vibráfono, Brother B. Harper, dedicada al venerable saxofonista Billy Harper (aunque yo percibo a Coltrane), muestra a Garrett esta vez en el formato clásico de cuarteto acústico, suena sólido e intenso, interpretando la música que me hubiese gustado escuchar en todo el álbum.**1/2

David Sánchez - Sketches of Dreams



Sketches of Dreams, segundo álbum del saxofonista portoriqueño David Sánchez, contiene un enérgico jazz latino en temas como Africa y Las Américas o Bomba Blues, y un jazz más tradicional en las baladas Falling in Love With Love e It's Easy to Remember.
Desde el inicio, acompañado por el trompetista Roy Hargrove y cuantiosa percusión afrocaribeña, Sánchez enseña un tono grueso, sólido, muscular, está fantástico en Mal social, incluyendo su mejor solo en el álbum, saca a relucir sus habilidades como compositor en la bonita Sketches of Dreams, se muestra elegante, fino, majestuoso, aunque quizás un poco contenido en Tú y mi canción e It's Easy to Remember, e igualmente hábil en el soprano en Little Melonae, firmada por Jackie McLean.****